24 may. 2014

"Apología de la Soledad" de Ciro Alegría





Recinto abierto pecho adentro,
soledad que era mía por siempre,
te canto con mi dura voz amiga,
yo te canto de pie frente al tiempo.
Vives en mí y cuando alguien te pregunta,
faz a faz enlutada,
tú le respondes porque me conoces
diciendo mi verdad y toda mi vida.
Te conozco también.
Sé de tus claros metales
de tus flancos de sombra
de tu perenne y dominante estrella.
De tus mil sendas que son una sola,
de tu ruta directa hacia la vida
y hacia la mejor vida de la muerte.
Soledad que eres patria de los fuertes,
besadora implacable de mis sienes,
te bebiste mis lágrimas,
mis versos, mi renacido amor,
y ahora estoy desnudo entre tus brazos
y amparas mis vigilias y mis sueños.
Gran país sin linderos,
por ti conozco el mundo
y toda cosa es mi corazón,
llama entregada al viento y a la sombra.
Te presintió mi madre
ya aún tengo en mi boca la sal de tu llanto.
Te presintió mi novia
y aún tengo en mis oídos su grito de sangre.
Yo te llevaba en mí y, poco a poco,
creciste en mí como el espacio frente al viajero
que entra el desierto.
Las lejanías me sueñan ternuras,
algún regazo dulce, trinos de alba,
pero todo perece en tus distancias,
en tu altivo secreto silencioso.
A ti me avengo e incorporo
la dramática rosa que hay en mi pecho.
Serena amiga que me dio el destino:
beso tus ojos fijos.






*Extraído de: Literatura Liberteña, Blasco Bazán Vera, pág. 93.

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